Anna y Philippe...
Anna Mikulska nació en 1987 en Cracovia, en un edificio soviético donde convivían tres mundos: la vieja aristocracia cracoviana por parte de su padre, la burguesía ambiciosa de Częstochowa por parte de su madre y el barrio popular de Nowa Huta. Anna atribuye a esta extraordinaria mezcla su capacidad para sentirse cómoda en cualquier entorno.
Gracias a su tía modista, que la inscribió en un concurso de canto al que Anna se presentó con 40 grados de fiebre —y que ganó aun así—, la pequeña, de tan solo seis años, comenzó a estudiar violonchelo en una escuela especializada para jóvenes músicos.
A los 18 años intentó cumplir su sueño: continuar sus estudios en la prestigiosa Academia de Música de Cracovia. Superó los exámenes de ingreso con una de las calificaciones más altas entre 120 candidatos. Al cabo de un año, Zdzisław Łapiński, su profesor de violonchelo y gran defensor de su espíritu libre, le propuso intentar ingresar en la Escuela Normal de Música de París. Dos meses después partió a París para estudiar con Paul Julien, confundiendo todavía “bonjour” con “merci”. Dos años más tarde, antes incluso de terminar sus estudios en Cracovia, Anna se instaló en Nantes. En 2005 obtuvo el Máster en Arte.
Mientras tanto vivió una experiencia profesional extraordinaria: fue contratada por la orquesta personal de Nigel Kennedy, la “Orchestra of Life”. Realizó varias giras internacionales y actuó en algunas de las salas más prestigiosas del mundo, como la Philharmonie de Berlin o el Royal Albert Hall.
En 2010, Anna llegó a Poitiers. Fue entonces cuando conoció a Philippe Argenty…
Philippe Argenty nació en 1984 en los Pirineos Catalanes, en la frontera entre Francia y España. Philippe siente una gran pasión por la naturaleza y su apodo de “Tom Sawyer” le queda como anillo al dedo.
Su madre lo inscribió en clases de piano a los seis años, pero el traje de pana marrón que le compraron para su primera audición lo aterrorizó, y no quiso volver a oír hablar del piano.
A los 18 años escuchó una de las Rapsodias de Liszt interpretada por György Cziffra en la radio. Entonces decidió convertirse en pianista. Tras un año en el Conservatorio de Perpiñán y jornadas enteras dedicadas al piano, Philippe partió a París durante 18 meses.
De regreso a los Pirineos conoció a Oxana Yablonskaya, la legendaria pianista retirada en la región. Fue ella quien le presentó a quien se convertiría en su mentor, Stanislav Pochekin. En 2011 Philippe obtuvo un Máster en Piano Performance, dejó el Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona y comenzó a recorrer caminos ofreciendo conciertos.
Se instaló en Poitiers en 2011 buscando compañeros músicos… y así comenzó la historia del Duo Fortecello.
En 2014, Anna propuso a Philippe formar un dúo de piano y violonchelo alrededor de un programa que llevaba años imaginando: la “Vuelta al mundo en violonchelo y piano”. Philippe aceptó y comenzaron los ensayos. Tras algunos meses de trabajo, el programa estaba listo.
La gran musa de Anna sigue siendo uno de sus hermanos: completamente opuesto a ella, amante de la cerveza, las barbacoas y las motos. Siempre miró con enorme desconfianza a aquella hermana extraña que pasaba horas serrando “ese trozo de madera”. Anna comprendió entonces que su hermano era la clave para llegar al gran público: elegir, trabajar y presentar la música clásica de tal forma que incluso él pudiera disfrutarla.
Y finalmente, con el Duo Fortecello, pudo desarrollar plenamente esta idea: Philippe Argenty resultó ser el único pianista del mundo capaz de comprender su proyecto.
Todo ello explicado con palabras sencillas, para mostrar que esta música —tan compleja y rica— está escrita por seres humanos reales, habla de la vida y puede aportar a cualquiera un momento de emoción, ternura o placer. El compositor de traje no es más que un vecino que baja a recoger el correo en bata y zapatillas, y el músico frío e inaccesible se convierte en un amigo que nos abre su corazón herido.
Los conciertos comenzaron a multiplicarse: el dúo ofrece cerca de un centenar de conciertos al año por toda Europa, así como en China, Túnez, Canadá y Estados Unidos.
Desde 2014 han realizado más de 1000 conciertos, en todo tipo de contextos, desde la Filarmónica de Cracovia hasta pequeños pueblos, como solistas junto a orquestas como la Orquesta Sinfónica de Perpiñán, la Atlantida Symphonic Orchestra de Madrid o la Orquesta Anima de París, así como junto a numerosos músicos y bailarines de flamenco y tango argentino.
Su misión de acercar la música clásica a todos los públicos también se desarrolla mediante conciertos en hospitales, unidades de Alzheimer y centros escolares, para no olvidar a nadie en su camino.
Sus tres primeros álbumes, “Tour du Monde en Violoncelle et Piano”, “Soul of Nations” y “Chopin, Ange ou Démon”, han sido difundidos en numerosas ocasiones por radios nacionales de distintos países.
Su nuevo álbum, “Passions Espagnoles”, junto a la bailaora de flamenco La Cecilia, acaba de publicarse en 2026.